Con el corazón helado.

Dice un poema de Antonio Machado:

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Al que suscribe le hiela el corazón cualquiera de las dos Españas. La España de la derecha, con su catolicismo aberrante, su falsa moral y sus misas. No hay más que leer unas recientes declaraciones de Monseñor Cañizares, ex primado de España y actual ministro en El Vaticano, sobre el aborto y los abusos a menores en los colegios católicos, dice el buen señor que, “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto”, y se queda tan tranquilo. Para este hombre el aborto es más grave que el abuso sexual, ­–beber cerveza caliente, aunque estemos casi en invierno y haya bajado mucho la temperatura, tiene estas consecuencias­–. Pero debe de ser la nueva doctrina del Papa Francisco porque otro ínclito de la iglesia, Monseñor Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la Archidiócesis de Txutla Gutiérrez (Chiapas, México), por lejos que esté sigue siendo la misma iglesia y el mismo Papa, también dijo algo parecido, vean: “Cualitativamente, es mucho más grave el aborto que la violación de niños por parte de sacerdotes” –ahí es nada–. Y esta es la iglesia que ha dictado al Señor Gallardón la futura Ley del Aborto y la futura LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), a nuestro ínclito ministro de incultura y poca educación, señor S. Ignacio Wert, –¿qué me dicen?–.

Veamos cómo andan nuestros primos de izquierdas. El Señor Pedro Solbes, a la sazón ex vicepresidente de Economía de esta España nuestra, se ha pasado toda la semana, mientras presentaba un libro de sus memorias, pidiendo disculpas por no haber reconocido la crisis económica antes –tiene mucha guasa, que no whatsApp, que diga esto precisamente quien debió prevenirla o, al menos, para eso se le pagaba. Luego se excusa el buen señor diciendo que le presentó un informe a Zapatero, –la sola mención de su nombre ha hecho que se ponga una nube en el cielo y se haga la noche–, con medidas impopulares, pero necesarias –a mí me suena a los recortes que ahora hace el otro–, pero que éste no le hizo caso; sería cuestión de talante. No obstante, como ya he dicho, el señor Pedro Solbes pide disculpas por todo ello, disculpas que me traen a la memoria otras de muchos años atrás. Cuentan por ahí que en su lecho de muerte, Azaña, ex presidente de la II República, pidió un cura para confesarse, él que había vuelto los ojos hacia otro lado, mientras aquí ardían a manos de milicianos, sindicalistas y revolucionarios. La cuestión es que lo solicitó, le trajeron uno de aquella ciudad, y a este le pidió disculpas por todos los desmanes y despropósitos que había protagonizado durante el tiempo de su mandato. Esto lo hizo desde una pequeña ciudad del sur de Francia, cuando Franco y su séquito de Obispos, Arzobispos y no sé cuantos más, ya andaban con su poco ingeniosa, pero sí sanguinaria, limpieza de sangre por todos los pagos de esta España nuestra.

No crean que esto nos viene de ahora, el infame Fernando VII ya lo hizo antes. Cuando después de la Guerra de la Independencia y después de que el pueblo le hiciera una Constitución diseñada especialmente para que él gobernara, tal y como se hacía en los nuevos regímenes surgidos en la Europa pos napoleónica. Restauró, entre 1814 y 1820, el absolutismo más recalcitrante, derogando la Constitución de Cádiz y persiguiendo a los liberales que años antes le habían puesto en el trono. Tras seis años de guerra y de haber devastado país y Hacienda, acabó diciendo públicamente “caminemos todos, yo el primero, por la senda constitucional”, una forma más de pedir disculpas, claro que él lo hizo mientras el General Rafael de Riego le tenía el sable puesto en el gaznate.

¿Es que estaremos condenados a eso? me pregunto a veces, ¿no vamos a tener nunca, aunque sea de un partido que aún no se haya inventado, próceres que no tengan que pedir disculpas años después de habernos hundido?

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Acerca de Marchal-Sabater

Pseudónimo del escritor murciano nacido el 6 de agosto de 1964. En los años ochenta ingresó en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado e inmediatamente fue asignado a los servicios de información, circunstancia que le llevó a ser testigo de numerosos acontecimientos de la transición, en diferentes lugares de la geografía española: País Vasco, Cataluña o Madrid. En algunas de sus novelas refleja parte de ese pasado, describiendo algunos hechos tal y como sucedieron y otros adaptándolos a la trama, sin desvirtuar la realidad. En su currículo cuenta con varios premios literarios, como el del certamen de micro-crímenes de Falsaria 2012 y el 2º premio de relatos cortos organizado por el Ayuntamiento de Lorquí (Murcia), dentro de la celebración de la II Semana Cultural 2013. Autor de: "El Valle de las Tormentas" y "Bajo la Cruz de Lorena"
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