¿Por quién doblan las campanas?

La violenta muerte de la Presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, ha sacado a relucir lo peor que los españoles llevamos dentro. Ese odio cainita y visceral que desde la noche de los tiempos tantas malas pasadas nos ha jugado. Y es que nos ha faltado tiempo para justificar lo injustificable, culpar al inocente y vilipendiar al honesto haciendo que salten chispas en las redes sociales. Deberíamos hacérnoslo mirar. Los hechos poco tienen que ver con el devenir político de la finada, sin embargo, las reacciones que su muerte ha suscitado me han traído a la memoria sucesos del pasado que aunque no viví en primera persona, he reproducido tantas veces en mi mente y en mis novelas que ya me son cotidianos.

Esas extorsiones que hoy llamamos Scratches y que tanto gustan a nuestra izquierda, ya fueron utilizadas durante nuestra catastrófica II República, solo que entonces los protagonizaban los pistoleros de uno y otro lado. Así se fueron sucediendo numerosos sucesos violentos: quemas de conventos, paseíllos a políticos de uno y otro bando, secuestros en Checas –cárceles del pueblo las llamaban–, hasta culminar en los asesinatos del Teniente Castillo, militar vinculado a la izquierda, a manos de pistoleros de la extrema derecha, y la reacción de la izquierda con la detención y posterior asesinato a manos de la Guardia de Asalto, fuerza policial republicana, de Calvo Sotelo, político español de la confederación de derechas autónomas, CEDA, a la sazón Jefe de la Oposición. Ambos hechos acaecieron el 12 y 13 de julio de 1936, respectivamente, y son considerados hoy como la chispa que hizo saltar por los aíres la organización política que había sustentado tanto desmadre, la república, el 18 del mismo mes y año.

El mundo del cine y la cultura de después de la transición nos han grabado a fuego las maldades del régimen franquista con la intención de vacunarnos para que no volviéramos a revivirlo, alentados por la máxima de que “un pueblo que olvida su pasado está obligado a repetirlo”. Sin embargo, hemos olvidado sucesos execrables ocurridos durante la II república y como consecuencia los estamos volviendo a vivir.

El fenómeno franquista y los cuarenta años de violencia, injusticia y oprobio a los que nos vimos sometidos, no fueron más que la consecuencia violenta y desproporcionada de la ineptitud de nuestros políticos y monarcas de la primera mitad del siglo XX, y contra eso nadie nos ha querido vacunar.

Pero volviendo al hecho que me ha sentado frente al ordenador, la muerte a tiros de la presidenta de la Diputación Provincial de León, quiero recordar los versos de Jhon Donne, a los que ya en otras ocasiones he hecho referencia y que hoy, muy especialmente, se adaptan a las circunstancias.

 

(…) Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, da igual que fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad. Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

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Acerca de Marchal-Sabater

Pseudónimo del escritor murciano nacido el 6 de agosto de 1964. En los años ochenta ingresó en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado e inmediatamente fue asignado a los servicios de información, circunstancia que le llevó a ser testigo de numerosos acontecimientos de la transición, en diferentes lugares de la geografía española: País Vasco, Cataluña o Madrid. En algunas de sus novelas refleja parte de ese pasado, describiendo algunos hechos tal y como sucedieron y otros adaptándolos a la trama, sin desvirtuar la realidad. En su currículo cuenta con varios premios literarios, como el del certamen de micro-crímenes de Falsaria 2012 y el 2º premio de relatos cortos organizado por el Ayuntamiento de Lorquí (Murcia), dentro de la celebración de la II Semana Cultural 2013. Autor de: El Valle de las Tormentas; Bajo la Cruz de Lorena; y Oiz 1985. La sombra de la sospecha.
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5 respuestas a ¿Por quién doblan las campanas?

  1. Paco dijo:

    No me dejas de sorprender, desde luego la pluma es lo tuyo, bonito articulo, claro, conciso y escueto.

  2. Estimado amigo:
    Excelente y oportuno artículo. Una vez más la gente hace gala por los instintos y conductas más primitivos . La mayoría no lee la verdadera historia para no repetir los mismos y miserables errores, sino que se deja llevar por corrientes viscerales de opinión, con infausto resultado.
    A los agitadores del pensamiento les digo que tengan asaz cuidado porque es muy fácil empujar a la gente, pero la mayoría de las veces resulta muy difícil guiarla.
    Este triste hecho que tan bien has relatado, es el referente de una sociedad en la que lamentablemente imperan los tres tipos de impulsos destructivos que constituyen la causa fundamental de todo sufrimiento: la codicia, el odio y la estupidez.
    Saludos.
    Tomás Pérez
    tomaspegil@blogspot.com

  3. Beatriz dijo:

    Es justo lo que pensé cuando me enteré del asesinato…

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