El diputado de las rastas.

       Hay una fotografía que corre por las redes sociales y que no dejo de analizar. En ella se puede ver a un estupefacto Mariano Rajoy siguiendo con la mirada a Alberto Rodríguez, el ya famoso diputado de Podemos, y sus rastas. Por la cara del presidente en funciones puedo adivinar qué piensa en ese momento, e imagino que no es lo correcto.
Lo correcto, señor Rajoy, es que hiciera usted autocrítica y pensara qué ha hecho durante estos cuatro años para que el país esté tan dividido como lo ha dejado. Lo correcto, señor Rajoy, es que hiciera balance de su falta de criterio para administrar tanto poder como los españoles le otorgaron en 2011 y que ha derrochado estúpidamente dando origen al Estado más desunido de la Unión Europea en este momento.
Por su gesto mientras mira al diputado de las rastas, sé que piensa cómo puede haber llegado hasta ahí. Pues eso, Señor Rajoy, lo ha traído usted de la mano junto al separatismo, el fanatismo católico, la pobreza de las familias, la inseguridad judicial de los ciudadanos, la institucionalización de la corrupción, la contumacia política, el insulto constante a los desahuciados y a las víctimas de la crisis, la ley de educación, su fallida intentona contra el aborto, sus desmesurada ayuda a la banca… En fin, señor Rajoy, que lo ha traído usted. Haga un repaso histórico breve. Usted y su mayoría absoluta fueron la consecuencia inevitable de la pésima gestión y contumacia de ZP, pero en esa ocasión los españoles reaccionaron bien, tarde, pero bien. Quitaron el poder a quien se lo habían otorgado y eligieron otro caballo para continuar la carrera; sin embargo, tras su paso por la Moncloa todos han perdido la ilusión y la confianza en todos ustedes y ahora no saben a qué atenerse, vamos, que han perdido la esperanza de recuperar la dignidad, la seguridad, el trabajo seguro; y casi que la democracia. Por eso tenemos ahora el parlamento que tenemos. Así que, señor Rajoy, debería usted plantearse la posibilidad de quitarse de en medio, llevarse con usted a su compañero de muñequilla, señor Pedro Sánchez; y dejar que sean otros los que solucionen el desaguisado que nos ha dejado.
Así que piense, señor Rajoy, si el de las rastas no le gusta, usted tiene la culpa, usted es quién le ha abierto la puerta del congreso al voto desesperado, al voto protesta; y la señora Villalobos también debería callarse, aún no hemos visto al de las rastas jugando al Candy crush o como coño se diga el jueguecito al que la señora Villalobos dedica el tiempo de trabajo con una tablet que le hemos proporcionado el resto de españoles.

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Acerca de Marchal-Sabater

Pseudónimo del escritor murciano nacido el 6 de agosto de 1964. En los años ochenta ingresó en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado e inmediatamente fue asignado a los servicios de información, circunstancia que le llevó a ser testigo de numerosos acontecimientos de la transición, en diferentes lugares de la geografía española: País Vasco, Cataluña o Madrid. En algunas de sus novelas refleja parte de ese pasado, describiendo algunos hechos tal y como sucedieron y otros adaptándolos a la trama, sin desvirtuar la realidad. En su currículo cuenta con varios premios literarios, como el del certamen de micro-crímenes de Falsaria 2012 y el 2º premio de relatos cortos organizado por el Ayuntamiento de Lorquí (Murcia), dentro de la celebración de la II Semana Cultural 2013. Autor de: El Valle de las Tormentas; Bajo la Cruz de Lorena; y Oiz 1985. La sombra de la sospecha.
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